Jardin del Califa | Vejer de la Frontera

18:47


El pasado fin de semana visitamos entre otros lugares Vejer de la Frontera, un pueblo precioso, muy cercano al nuestro y perteneciente a la ruta de los pueblos blancos. No teníamos muy claro dónde comer y probamos suerte en el Jardín del Califa. 

Digo probamos suerte porque sin reserva es complicado entrar, y con este buen tiempo aún hay mucho turismo activo y alguna que otra masificación.

La suerte nos acompañaba ese día y es que acababan de cancelar una reserva de seis personas y nos dejaron una mesa para nosotros cuatro en uno de los salones.




Vejer pueblo blanco a 8 km de altura sobre el nivel del mar, con su centro histórico amurallado alberga diversidad gastronómica, y cultural.

Sin duda es uno de los pueblos que debes visitar si viajas a Cádiz o alrededores, dicho esto centrémonos en el Jardín del Califa.

La Casa del Califa y el Jardín del Califa están situados en el corazón de la Villa medieval de Vejer, tanto el Hotel como el restaurante son muy recomendables al menos de visitar si no tienes la oportunidad de comer o pasar una estancia en el lugar. COmo os comentaba antes si os decidís a comer o cenar en el Jardín del Califa, lo mejor será reservar con tiempo, ya que ir a la aventura puede no salirte tan bien como a nosotros.

Al entrar te reciben patios y escaleras con macetas llenas de flores que te llevan a una bonita terraza con un pozo, y un salón con cristalera. (La Pérgola)

Por otro lado hay otro salón algo mayor en el interior (El Templo), y uno individual con mesa redonda (dentro del aljibe), situado en las antiguas mazmorras.




 La mesa decorada con elementos de color rojo y una carta de cuero con motivos árabes, te invitan a comenzar a descubrir la gran variedad de platos que podrás degustar en el lugar.




Era la primera vez que visitabamos el Jardín y nos dejamos aconsejar por una de las camareras, crujientes de queso, ensalada tabulé, (muy fresca y ligera), y crujientes rellenos de carne, el resto para compartir una parrillada de carne y el típico cous - cous.






Para rematar la faena y matarme (no tengo perdón por no hacer foto) pedimos helado de azafrán y helado de canela unos postres increíbles acompañados de té moruno.
Deja un hueco para los postres, es obligatorio.








Muy recomendable, con buen ambiente, bastante fresco no pasamos nada de calor, no es un lugar para comer de menú, la cantidad de los platos no es excesiva, decoración morisca, muy buena atención, precio medio. Buena elección si buscas probar nuevos sabores y gastronomía norte-africana y medio-oriental.


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