Una escapada descubriendo la Toscana

Bosques de cipreses, fortalezas medievales y palacios renacentistas, el mejor vino del mundo y una excelente gastronomía son los elementos que componen la región de La Toscana.
Podéis empezar por Florencia, la ciudad que fue capital del Reino de Italia desde 1865 hasta 1871. Si vais a reservar el alojamiento online podéis probar en páginas como venere.com, os daréis cuenta de que casi todas las opciones son bastante céntricas y cercanas a la mayoría de las atracciones turísticas de la ciudad, por lo que el desplazamiento y el turismo serán mucho más cómodos. Podéis comenzar por la Basílica de Santa Maria dei Fiori y subir los seiscientos escalones hasta la cúpula de Brunelleschi para disfrutar de una espléndida vista panorámica de la ciudad. Desde la Piazza del Duomo acercaos a la Piazza della Signoria, el corazón de la vida social florentina y la sede del gobierno civil, presente en el medieval Palazzo Vecchio. Finalmente, y antes de hacer una parada para saborear el verdadero sabor toscano, visitad alguna de las galerías de arte, como la Galleria degli Uffizi o la Galleria dell’Accademia. Para llenar el estómago, probad los crostini di fegato, la fettunta, pan con aceite de oliva, la bistecca alla fiorentina y los cantucci, pasteles de almendra emborrachados con vino dulce.





La siguiente parada será Pisa, a poco más de una hora si vais en coche y con buena combinación en caso de que os mováis en tren. El principal encanto de la ciudad reside en los puentes sobre el rio Arno, que os llevarán por calles y callejuelas medievales y renacentistas hasta la Piazza dei Miracoli y su conocida torre inclinada, el Duomo románico, el Palazzo dell’Orologio adornado con frescos de Giovanni Stefano Marucelli o la pequeña Chiesa di San Sisto, en la Piazza dei Cavalieri. Después de tan ajetreado día apetece descansar y no hay mejor manera que probando alguna de las especialidades culinarias de la ciudad, entre ellas la minestra di fagioli Bianchi di San Michele, judías blancas, las bavettine sul pesce, pasta con salsa de pescado, o la zuppa di ranocchi, sopa de ranas.
Finalmente, Siena, una pequeña ciudad medieval con un encanto mágico en la que cualquier alojamiento en el centro que elijáis os llevará a un pasado esplendoroso. No sólo monumentos como el Duomo, el Palazzo Pubblico , la Fonte Gaia o el Battistero di San Giovanni son cosas que no os podéis perder, si no que merece la pena dar un relajado paseo por sus calles, un mundo distinto de todo lo que podáis haber visto hasta ahora. Entre una visita y otra o entre paseo y paseo podéis pararos a comer en alguno de los restaurantes típicos y degustar platos como los crostini neri, pappardelle con la lepre, pasta acompañada de carne de liebre, scottiglia, carne frita con salsa de tomate ligeramente picante, o los cavallucci, dulce típico sienés.

C.O.

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3 comentarios

  1. Adoro Florencia, adoro Italia en general y adoro viajar!!! Jijij

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  2. Hola, guardo un grato recuerdo de un viaje por esa zona, besos

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  3. menudo paisajazo!!!!

    He ido a Italia pero a otras zonas!!

    ainsss que pena ser pobre y no poder viajar todo lo que quisiera jaja

    UN besito!!

    Te veo en AnaB Beauty Blog

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